El segundo tema a hablar en este querido blog es la pornografía. Para ello, me gustaría comenzar platicándoles de un caso muy famoso: el tratado anti-pornografía de Indianapollis.
El tratado anti-pornografía de Indianapollis fue un movimiento que iniciaron dos feministas radicales por ahí de los ochentas: Dworkin y MacKinnon. El movimiento buscaba erradicar toda la pronografía, argumentando que era la semilla de toda conducta machista (como ellas mismas definen: Pornografía: todo aquello que muestre a la mujer humillada o expuesta para fines sexuales, gozando o no de esto). Este tratado se convirtió en una ley en Indianapollis y Mineapollis, pero fue erradicada al poco tiempo.
Ahora, lejos de que este suceso sea una divertida anécdota en la eterna lucha feminista por la igualdad. Me parece que estas dos señoras tuvieron una idea brillante, pero sumamente mal abordada.
Primero que nada, está manchada con radicalismo, eso ya me parece en sí un error. Eso de prohibir toda la pornografía me parece una jugada sumamente retrógrada (me sorprende de ustedes, feministas). Lo que proponian las dos autoras era un insulto para la libertad de expresión y la madurez de la gente. También me parece una tontería hacer querer ver a un rol asignado en la pornografía como la médula de todo pensamiento machista en el mundo.
Sin embargo –y lo repito- la idea principal de esta propuesta me parece algo bastante interesante: la mujer se muestra siempre como una herramienta, un ser humillado y a merced del hombre. Esta posición resulta, tristemente, una metáfora de la sociedad (aunque poco a poco cambiando, por suerte). El hombre está arriba de la mujer en poder, y esto se refleja a modo de caricatura en la pornografía.
Algo cierto es que, como dijo MacKinnon unos años después, el hombre también tiene un estereotipo ofensivo hacia su género (pues el hombre siempre es el bien dotado, fuerte y que aguanta un acto sexual de varios minutos y con varias parejas. Cosa que, ningún hombre real es). Así que la caricaturización va para ambos géneros.
Sin embargo, esto no es ni por un momento un argumento para justificar la pasividad extrema de la mujer en un acto sexual filmado. El hombre es un dominador irreal, pero no deja de ser el que está arriba.
A mi parecer, pues, el problema comienza desde la estructura de jerarquización de poder vertical (uno siempre encima de otro) que se tiene en el mundo actual. Veamos esto más a fondo:
En la pornografía es de lo más común ver a la mujer lasciva. El hombre aparece como una figura poderosa incluso en las filmaciones Gay. Sin embargo, salvo pocas obras (del BDSM, sobre todo), es muy raro ver a un hombre sometido por una mujer. Y, me atrevo a decir, la impresión causada es más repulsiva que el mismo sadismo encontrado en estas escenas.
Démonos cuenta, la pornografía es machista porque los consumidores de pornografía suelen ser machistas. Muchas veces, es un machismo tan arraigado que no nos damos cuenta hasta que nos detenemos a pensarlo. ¿Cuál es la solución? Cambiar nuestra mentalidad, claro está. Está claro también que va a ser mucho más difícil decirlo que hacerlo.
Aquí es donde yo propongo esta manera de ver el sexo sin jerarquía de poderes (de ahí el nombre pornografía horizontal). La fuente de cambio está en nosotros.
Haciendo un poco de remembransa a Donna Haraway (léase El Manifiesto Cyborg), nos damos cuenta de que tenemos en una poderosa herramienta de cambio en la tecnología, pues es cada vez más frecuente saber de videos amateurs subidas a incontables páginas de pornografía libre en el internet. En estos videos se puede mostrar un sexo mucho más real, y ¿por qué no? un sexo que se acerqué más al ideal de la equidad de géneros.
No me parece de ninguna manera que prohibir la pornografía sea lo adecuado. Creo más bien, que se debe de re-estructurar la industria pornográfica. Deberían pensarlo, al final terminarían ganando, ya que atraerían al creciente mercado de consumistas mujeres.
Concluyendo: No deberíamos de avergonzarnos de ver pornografía. Ya que no es más que un escape a un impulso fisiológico básico (debería ser como ver un programa de viajes o escuchar música). Deberíamos avergonzarnos más bien de consumir una pornografía que fomente a crecer al machismo.
|Tako ha hablado|
Ahora suena: Alesana - Red and Dying Evening
Acá el de las entradas coherentes sos vos!
ResponderEliminarlo he dicho!