Fue en realidad un alivio cuando pude salir de ese cochino lugar. El último dia me encontraba yo caminando por ahí en los pasillos de la escuela y pensé para mis adentros de adentro "bueno...igual y sí extraño los dias en esta es-- NO".
Y luego, para acabarla de chingar, el dia de la clausura ya estaba yo en el curso propedéutico de mi facultad, donde andaba como pez en el agua. Así que no me volví a parar por ahí.
Amigos, pues fueron poquitos y todavía menos los que me quedan. Pero creo que si hubo algo bueno de esa escuelucha fueron ellos.
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